Por: Ricardo Flores
Ponencia presentada en el III Seminario taller: Salvaguardia y conservación de la zona chinampera de la ciudad de México, realizado del 4 al 8 de agosto de 2008. Organizado por la División de Ciencias y Artes para el Diseño y el Departamento Teoría y Análisis a través de su programa de educación continua de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
1.
Antes que nada debo confesar que esta ponencia es otro intentó por comprender al pueblo en el que vivo y al mismo tiempo hacer una historia desde la subjetividad. ¿Cómo hacerlo?
La historia oral es una herramienta que me puede ayudar a analizar desde la oralidad la imago mundi de los distintos sectores sociales que habitan en Mixquic. Sin embargo, no la he aplicado en niños. ¿El motivo? La complejidad que engloba realizar entrevistas a los infantes y sobre todo por lo vago que pueden llegar a ser las interpretaciones si no se tiene un marco teórico firme.
Lo que ustedes escucharán será un análisis de mis recuerdos, es decir, mi experiencia personal dentro de la comunidad esperando que mis recuerdos contribuyan al conocimiento científico.
La problemática de las chinampas es compleja y diversa, analizarla requiere indudablemente el trabajo de varios investigadores en distintas áreas. Mi ponencia girará en torno a la vida cotidiana, pero no la de los varones campesinos o las mujeres, se centrará en otro sector: los niños.
Las chinampas, al ser un paisaje cultural, integran a distintos sectores sociales. En el caso de Mixquic éstos cada vez son más diversos. No se puede hablar de una mentalidad infantil ya que la educación de los niños puede llegar a ser radicalmente distinta entre cada familia. Sin embargo, existe una constante en todos los niños de Mixquic: la geografía del pueblo.
Caminar, oler, ver, sentir y oír son medios que nos comunican con el mundo exterior, pero… qué escuchan los niños, qué ven, qué es lo que huelen. En un pueblo los sentidos son los canales por los cuales también se interioriza la cultura.
La situación de las chinampas hoy día es crítica. Al menos en Mixquic amenazas como el crecimiento urbano desmedido de Valle de Chalco Solidaridad y los proyectos de industrialización que el Gobierno de la ciudad de México tiene para la delegación de Tláhuac ponen en peligro la aparente continuidad histórica de la región y de toda la zona metropolitana.
Cómo será el Mixquic que vivan los niños en un futuro, e incluso qué Mixquic será el que yo viva dentro de diez años. Hace cinco décadas la mayor parte de la población creía que el agua nunca se acabaría. Hoy día ¿cuántos están conscientes del cambio que sufrirá nuestro pueblo si se sigue por el mismo camino?
La memoria juega aquí un papel fundamental. El Mixquic mítico ha desaparecido y entonces surge el cuestionamiento: ¿Cuál es la imagen que los niños tienen de las chinampas? Esta interrogante no está fuera de lugar ya que también es importante analizar las distintas concepciones que existen del pueblo por aquellas generaciones que sólo tenemos imágenes en blanco y negro (Me refiero a las fotografías de principios del siglo XX y los filmes de mediados del mismo siglo) de un pasado “glorioso”, de aquellos ayeres en el que se vivía en la abundancia.
Analizar el imaginario es fundamental para tener una idea más clara del proceso de interiorización de la cultura. El futuro de los pueblos chinamperos depende de la idea que los niños se formen de su comunidad y sus tradiciones ante los retos que nos impone un mundo globalizado y un país en crisis.
2.
Era un fin de semana de 1997, creo, en realidad no importa mucho la exactitud de la fecha. Tenía como nueve años cuando mi abuelo llegó a mi casa, entró por la cocina y habló con mi madre…. Al final dijo: “¿me acompañas a las chinampas?” y contesté de inmediato: “sí”
Para mí las chinampas eran algo lejano, exótico podría decir. Caminamos, recuerdo perfectamente la ruta de mi casa al embarcadero…. Le preguntaba a mi abuelo: ¿por dónde? Y él sólo me contestaba: “sigue la flecha”, llegamos a su canoa, le quitó el candado y abordamos, a mí ordenó sentarme en un extremo de ella y él iba de pie remando.
Metí la mano al agua y me dijo que la sacara pues el agua estaba sucia, obedecí de inmediato, pero…. Recuerdo aún la sensación, el introducir la mano en los canales mientras la canoa avanza es una impresión que intentaré describir: los dedos rompen la unidad del agua, levantan pequeñas olas y el huachinango se atora entre tus dedos como si éstos fueran una red, al concluir el recorrido te quedas con un gran puñado de huachinango.
El introducir la mano al agua es interesante, crea una sensación de alivio, te extrae de la totalidad, te introduces en un microcosmos acuático. No, no estoy exagerando, hace años no experimento esta sensación, lo que ahora hago es describir lo que experimenté durante mi niñez, claro, con la perspectiva de once años adelante.
No se trata de hacer descripciones idílicas de lo que es la zona chinampera, en este momento estoy siendo meramente descriptivo. La sensación que causa a un niño visitar las chinampas es digna de estudio.
En las vacaciones de semana santa del 2008 se me ocurrió sembrar un árbol en el parque del manantial (Parque ubicado en una chinampa en el barrio de San Miguel, Mixquic), era un pino que tenía arrumbado en el patio de mi casa, la idea me vino a la mente cuando entraron unos vecinos de nueve y cuatro años: Juan y Benjamín. Cuando les propuse la idea aceptaron de inmediato.
Fuimos a sembrar el árbol, Juan se jactaba por conocer el camino ya que cerca se encontraba la chinampa de su abuelo, me invitó a conocerla y me contó qué sembraba su abuelo cuando vivía.
No me dijo cual era el motivo por el cual le gustaba visitar las chinampas, pero lo intuyo y…. yo tampoco tengo una explicación. Mi caso y el de mis vecinos es el de unos niños que no trabajamos en las chinampas, nuestros padres no son campesinos y esto es importante señalarlo.
Sin embargo, independientemente de esta diferencia, en el imaginario de la comunidad las chinampas son identificadas como algo lejano y cercano al mismo tiempo, como el espacio donde los hombres trabajan.
Hoy día caminar por las chinampas sigue siendo una experiencia única, el color verde es el que predomina, el tiempo adquiere otra velocidad muy distinta al que se vive dentro del casco urbano. La gente trabajando, la naturaleza expresada en la frondosidad de los árboles, de la variedad de las aves, los animales acuáticos que aún existen, los insectos, la flora silvestre, el rozar del viento por todo el cuerpo, todo esto es más que un simple telón de fondo, se trata de un paisaje cultural.
Introducir la mano al agua mientras la canoa avanza causa una sensación sin igual, esta experiencia ha sido la única en la que he sentido que me fundo con la naturaleza. Es decir, el cuerpo, a través de la mano desaparece y se une, deviene en agua.
Nunca he sembrado más que las cactáceas que colecciono en macetas. Pero eso no me limita a interpretar la relación de un campesino con la tierra. Haciendo un análisis minucioso del trabajo de un chinampero me doy cuenta de que existe también una fusión con la tierra.
Los pies descalzos en muchos casos y las manos desnudas en contacto con la tierra hacen que la relación sea directa. Hay muchos ancianos que se encorvan por el tiempo que pasan agachados, ésa más que una malformación física, es la adaptación a una manera de trabajo.
A tres meses de que sembramos el árbol, cuando les pregunté si querían ir verlo la respuesta fue emitida por medio de gritos y brincos: ¡Sí!, cabe mencionar que desde que sembramos el árbol los niños me visitaban los fines de semana para que lo fuéramos a ver.
¿Cómo vive un niño su relación con las chinampas? Es la interrogante que quiero resaltar. Al tratarse de un paisaje cultural no se debe dejar a un lado a los niños que viven en los pueblos chinamperos.
Si bien éstos heredan los conocimientos de sus padres, no sólo son esponjas que absorben todo como se ha querido siempre verlo, viven una realidad distinta, tienen sus propias interrogantes, sus propias interpretaciones.
3.
¿Cómo se aprehende la cultura?
Uno de los canales es el sentido de la vista. Si bien la agricultura sigue siendo predominante en el pueblo, el panorama ha cambiado.
Las chinampas son el espacio para la diversión, para poner a prueba al homo silvestris que los niños traemos dentro. Mis primos aprendieron a nadar en los canales de la chinampa de mi abuelo materno, Isaías Cuevas Pineda.
Si bien, salir a las calles de Mixquic significa ser testigo del trabajo agrícola, pues éste se vive en dos lugares distintos: en el campo, ya sea en la chinampa o en el ejido, y dentro del casco urbano ya que en algunos hogares es donde se preparan los manojos de las distintas hortalizas, en las calles se extiende el romero seco para obtener la semilla y las camionetas estacionadas frente a las casas listas para salir en la madrugada a la central de abastos hacen que la zona urbana sea también agrícola.
Pese a que el número de campesinos, entre ellos los chinamperos, en Mixquic sigue siendo un fuerte porcentaje en el pueblo. Los jóvenes campesinos de hoy día lo son no porque lo hayan planeado como un proyecto de vida, generalmente, pese a que las circunstancias apuntaban hacia ese sentido, la mayoría recurre al campo como segunda o tercera opción. En otras palabras, muy pocos tenían la idea clara de seguir siendo campesinos, lo son cuando el mercado laboral es escaso o cuando no pueden continuar estudiando.
En algunos casos continuar el trabajo del campo es considerado un castigo al hijo que no quiere ir a la escuela. Muy pocas familias, yo no conozco ninguna, inculca a sus hijos el ser campesinos como una forma de vida igual de importante que ser un maestro o un biólogo. El campo está ligado con la carencia intelectual y esas ideas son inculcadas en la niñez.
Cuando los adultos decían que en Mixquic había agua, yo me preguntaba ¿y el agua que aún hoy pervive en las chinampas?, el pasado mítico siempre me causó dudas, ¿en verdad existió? Los adultos mayores a cincuenta años ven al Mixquic contemporáneo como algo decadente cayendo incluso en la idealización de ese pasado.
4.
Sí, en el imaginario que se tiene de las chinampas no varía su forma física, todos los niños las conocimos, sin embargo, hay dudas en otros sentidos. Yo pensaba que todavía había tortugas y peces, todo ligado a las descripciones del Mixquic mítico. Terrible decepción cuando me di cuenta que todo lo que me había imaginado no existía ya.
Ver hacia el agua era algo traumante pues no había peces o tortugas. Mi hermano llegó a pensar que había cocodrilos al hacer una comparación entre los pantanos con las chinampas. Obvio esta idea fue infiltrada por la televisión.
Cuando tenía doce o trece años supe de la existencia de las anacondas, una vez se me ocurrió que no sería mala idea meter una manguera al canal que está frente al embarcadero “puerto Vallarta” y abrir la llave para que el agua, salida a presión, agitara a la manguera imaginando que ésta tendría movimientos similares a una enorme serpiente. Nunca lo hice.
Mis primos fueron mi guía en las chinampas. Juntos divagamos mientras conocíamos el mundo. Cuando veíamos salir globitos del fondo del agua decían “¡son víboras!, saca las manos del agua!
5.
El centro histórico de Mixquic ha estado habitado desde tiempos pre-mexicas. Tanto las chinampas como la organización espacial en el centro del pueblo no han cambiado desde hace, por lo menos, quinientos años.
Mis bisabuelos prácticamente recorrieron los mismos caminos que yo camino todos los días al centro del pueblo. El templo de San Andrés apóstol ha sido una constante en el paisaje visual pueblerino.
Todos los días, cuando salimos a la calle hacemos del caminar una lectura del espacio. Si bien las chinampas hoy día casi han desaparecido puedo aventúrame a decir que la cultura agrícola ancestral sigue vigente.
Ahora vivimos un momento coyuntural en el que la vida tradicional se enfrenta a la modernidad, es una dialéctica que se ha presentado en los últimos sesenta años. ¿Qué se les enseña a los niños?
Mixquic tenía una escuela secundaria agropecuaria, a muchos estudiantes no les gustaba porque los llevaban al campo a criar animales. Ahora cambió de nombre y es una escuela secundaria técnica. La primaria Cristóbal Colón tenía una parcela en la que se llevaba a los niños a sembrar, mi madre cursó sus estudios en esta escuela durante los años de 1967-1973 con el maestro Juan Jalpa, desde el tercer año comenzó a ir a la parcela escolar, el profesor instruía a los alumnos en el campo. Yo estudié en la misma primaria desde el tercer año, en los años 1996 a 1999. Para este tiempo la parcela escolar ya se rentaba a particulares para que la cultivaran.
Mixquic no es una comunidad museo, es una comunidad viva. Si bien algunas de las técnicas agrícolas siguen siendo incluso prehispánicas y el fundamento de las tradiciones y costumbres del pueblo sean ancestrales, también debemos ser conscientes que éstas se encuentran en constante cambio.
La década de los 60´fue el momento coyuntural en la que, a través de la desecación sufrida en el pueblo, los campesinos migraron a la ciudad a buscar empleo. El contacto de este tipo con la urbe fue fundamental pues ellos fueron los que introdujeron la ciudad a Mixquic. El campo va a la ciudad y la ciudad al campo.
6.
Todos estamos conscientes que las chinampas están en peligro de extinción, la mancha urbana es el principal enemigo. Mi pregunta es la siguiente, ¿porqué no crear una nueva arquitectura chinampera? Yo no veo ningún problema en que las chinampas sean habitadas. En tiempos prehispánicos y virreinales las chinampas de muchos pueblos eran casas habitación. A raíz de los procesos de congregación realizado por los colonizadores españoles para la organización de los pueblos de indios, fue cuando la población se concentró en el centro marcando una división entre el campo y casco urbano.
Las chinampas hoy día son un espacio por habitar. El principal problema es que se ha querido ver a las chinampas únicamente como si fueran un paisaje natural (Que no lo es pues es un producto cultural) olvidándose de que son un producto cultural y que la relación hombre-chinampa persiste aún.
Las chinampas no sólo son los lugares para sembrar, también lo son para vivir. Considero que la visión que debe sostenerse a partir de ahora, no es sólo el de la conservación de la zona chinampera, sino el de un nuevo concepto sobre lo que es una chinampa. Es este el momento en el que la tradición y la modernidad convergen.
Tradición porque el sistema de herencias sigue persistiendo, los padres sienten la obligación de heredar terrenos a sus hijos, las chinampas son esos terrenos. ¿Porqué impedirlo? Están en su derecho y al ser ellos los actores de la historia no se les puede privar de la libertad de sus acciones.
Ahora bien, hace unos instantes insistí en que Mixquic no es un pueblo museo, pues eso significaría querer que no cambiara más, como si las rupturas generacionales fueran en la dirección contraria a lo que aparentemente siempre se ha sido. Desde mi punto de vista, pongo en entre dicho la idea de una continuidad histórica en los pueblos de la ciudad de México.
El respeto a cambiar es fundamental, en lo personal, me opongo a las declaraciones de algunos investigadores o de algunos funcionarios públicos que afirman que los habitantes de los pueblos chinamperos no tienen una conciencia de lo que poseen y que seo los lleva a destruirla.
Lo que estamos presenciando son las consecuencias del choque de dos estilos de vida, cada uno perteneciente a un sistema cultural distinto: el “tradicional” y el “capitalista”. No se trata de vanagloriar a uno de ellos y descalificar al otro. Simplemente estoy siendo descriptivo.
Es cierto que hoy día es evidente una confusión, ¿Quiénes somos? Y la pregunta medular ¿cómo vivir en comunidad? Son interrogantes que, desde mi punto de vista, requieren del apoyo de las universidades, no para que vayan a los pueblos a dar una respuesta, sino para apoyar con soluciones a problemas fundamentales.
Un campesino quiere que su hijo estudie derecho, medicina o una carrera corta, a veces aunque en el discurso diga que se siente orgulloso de lo que hace, no es el futuro que le desea a su hijo. No depender de su cuerpo, pues si queda imposibilitado dejará de trabajar sin ser remunerado.
Un amigo, César Núñez, estudia biología y sigue trabajando en sus ratos libres en los ejidos de su padre. Esa es una posible solución, fomentar los estudios relacionados con el campo entre los jóvenes de Mixquic al mismo tiempo que se desarrolla una nueva arquitectura e ingeniería de casas habitación en zonas chinamperas.
De esta manera las chinampas siguen produciendo al mismo tiempo que se puede vivir en ellas y de ellas. Ahora las preguntas quisquillosas: ¿cómo? y ¿con qué dinero? Eso ya se encuentra fuera de mi alcance, y es necesario decir que ciertamente no se debe estar esperanzado a que los gobiernos locales contribuyan en algo pues sus intereses son meramente políticos.
7.
Las chinampas, los niños de Mixquic y su imaginario se encuentran íntimamente ligados. Como fue evidente casi no abordé el problema del título de mi ponencia, pero todo esto está dirigido a un solo canal: la educación.
El imaginario es una construcción individual y colectiva al mismo tiempo ya que se fundamenta en varios procesos culturales. Como enuncié al principio de mi ponencia, los sentidos son canales por los cuales se puede interiorizar la cultura, y así ha sido durante siglos.
Hoy día se vive una contradicción social ya que se “le dan patadas al pesebre” es decir, se destruye el entorno que nos proporciona alimentos, agua y oxígeno. Esto gracias a que pocos niños crecen con la idea de que el campo tiene un futuro.
En Mixquic hacen falta nuevas técnicas de producción, y la lista de carencias se puede enumerar. La fundamental, desde mi percepción, es que se tiene que hacer un proyecto en el que se encuentren soluciones a cómo seguir viviendo en un pueblo milenario sin que se le vea como un museo viviente y que dicho proyecto sea sustentable.
Todos conocemos la frase célebre: “los niños son el futuro”, bien, pues su idea actual de lo que es el campo es algo que se tiene que cuidar, pues no basta con que se hagan nuevos proyectos si no se incluye la educación instruida, de otra manera todo esfuerzo se verá seriamente pormenorizado en un futuro cercano.
Gracias.
Fuente: San Andrés mixquic









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