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XXXIII Aniversario de la Creación del Consejo Estatal de Población de Hidalgo

COESPO-IRedacción Visto Bueno

En la década de los ochenta, se incorpora el elemento demográfico en la política y los programas en el ámbito nacional, elaborándose el Primer Plan Nacional de Población, considerado como un instrumento para lograr la participación de las entidades federativas, los municipios y todos los sectores de la sociedad. Así se dio el origen de los Consejos Estatales de Población (COESPO), siendo Hidalgo la primera entidad federativa en contar con dicha dependencia, cuya instalación se realizó el 24 de abril de 1984.

Hace tres décadas, Hidalgo asentó las bases jurídicas de su actual política de población; desde sus orígenes, esta política se propuso contribuir en el ámbito de su competencia, a elevar el bienestar y la calidad de vida de los individuos y las familias. En este sentido, resulta evidente que la política de población en Hidalgo ha tenido logros muy significativos; el acelerado crecimiento demográfico que se tenía en el pasado, dejó de ser la preocupación central del desarrollo sustentable. Hoy nos encontramos ante un escenario muy diferente al que vivió la población hidalguense durante los últimos 33 años.

De acuerdo con estimaciones del Consejo Estatal de Población (COESPO), tomando como base las proyecciones de población 2010 – 2030 del Consejo Nacional de Población (CONAPO), Hidalgo contará a mitad del año 2017, con 2 millones 947 mil 206 habitantes, de los cuales 1 millón 422 mil 493, (48.3%) hombres y 1 millón 524 mil 713, (51.7%) mujeres, por lo que se tendrá un índice de masculinidad de 93.3 hombres por cada 100 mujeres.

Para este año 2017, la población de Hidalgo, crecerá a un ritmo de 1.2 personas por cada 100 habitantes; también tendrá un crecimiento natural de 37 mil 181 personas es decir se tendrán 55 mil 285 nacimientos ante 18 mil 104 defunciones.

La población de Hidalgo, se ha duplicado a la registrada en 1970 de 1.2 millones, lo que arroja una transición demográfica evidente, es decir de tener altas tasas de fecundidad y mortalidad en los años 70, se han registrado bajas tasas de estos indicadores en la actualidad, logrando con ello en este periodo, que la esperanza de vida haya aumentado en 16.37 años, esto es de 58.40 a 74.77 años, la fecundidad ha disminuido de 7.14 hijos en promedio por mujer a 2.24 hijos por mujer en edad reproductiva para el 2017.

La población hidalguense, como la del país, ha dejado de ser predominantemente joven para pasar a estratos dominados por los grupos en edades maduras y avanzadas. El grupo menor de 15 años, que concentraba más de la mitad de la población en los años setenta, hoy en día representa poco menos de un tercio entre los hidalguenses (27.6%). En cambio, la población en edad laboral de 15 a 64 años, integrada por poco menos de la mitad de los habitantes del estado hace 25 años, asciende a 64.9% en la actualidad, a la vez que los adultos mayores han comenzado aumentar tanto en números absolutos como relativos, y continuarán haciéndolo en el futuro próximo cada vez con mayor velocidad. Actualmente, una de cada 8 personas es un adulto mayor, en tanto que en 2030 será una de cada cinco.

Un tema importante en la política de población se enfoca en garantizar el acceso y el uso de los métodos con fines de planificación familiar por medio del conocimiento de los métodos anticonceptivos, la ENADID (Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica) registra que en 1976 el 89% de las mujeres en edad fértil conocía al menos un método anticonceptivo, para el 2014 fue el 98.4% de las mujeres que los conocen.

Un indicador útil para visualizar la salud materna es observar el nivel de mortalidad materna, éste indicador representa uno de los problemas de salud pública y social más representativos a nivel nacional, estatal y local, debido a que está íntimamente relacionado con la capacidad de las autoridades gubernamentales y de salud, por ofrecer a la sociedad servicios y atención de la salud reproductiva con calidad a partir de una mayor cobertura sanitaria.

En el caso de Hidalgo, la razón de mortalidad materna también mostró un nivel en 1990 de 116.7 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos, no obstante, su reducción hacia el 2015, mostrando cerca de 32.3 muertes maternas por cada cien mil nacidos vivos, además de que sugiere una tendencia hacia el declive en los próximos años en esta entidad.

La tasa de mortalidad infantil es un indicador relacionado también, a la valoración de la necesidad de implementar una mayor cobertura y servicios médicos con la mayor calidad posible a la población particularmente a las mujeres embarazadas y a los recién nacidos, y su reducción está íntimamente asociada con un mayor desarrollo social y económico de una demarcación.

En el estado de Hidalgo se nota un descenso aún más destacado en el mismo periodo de tiempo, con 35.8 defunciones infantiles en 1990 y 13.1 muertes por cada mil niños menores de un año de edad, al año 2015; lo que indica para los próximos años en el territorio hidalguense, se observará una tasa de mortalidad infantil similar a la nacional.

Un importante progreso para el bienestar y calidad de vida de la población hidalguense es la calidad de la vivienda en que habitan, en donde los principales indicadores nos muestran que mientras en 1990 el 42.7% de los ocupantes vivían en casas sin drenaje y servicio sanitario exclusivo, en el 2015 este porcentaje disminuyó a 3.1%; en cuanto a la energía eléctrica el 22.6% no contaba con este servicio hace 25 años, actualmente son solamente el 1.1% quienes no lo tienen; el servicio de agua entubada registraba una carencia en el 29.8% de los ocupantes de vivienda, situación que al 2015 es de 5.8%.

Otro indicador importante para las condiciones de la vivienda son los pisos de tierra, el 29.9% de los ocupantes de vivienda en el Estado vivían en estas condiciones, pero al 2015 el porcentaje de ocupantes disminuyó a 3.2%. Para el porcentaje de viviendas particulares con algún nivel de hacinamiento ; esta condición compromete la privacidad, propiciando espacios inadecuados para el estudio, esparcimiento, además de favorecer la presencia de conflictos que perjudican el desarrollo de los residentes, por lo que en 1990 este dato fue de 63.5% y para el 2015 de 28.2%.

En cuanto a la educación, mientras en el año 1990 había un porcentaje de analfabetismo de 20.7% en la población mayor a 15 años, para el 2015 es de 8.3%. Para el porcentaje de población de 15 años y más sin primaria completa en 1990 fue de 45.7%, en el año 2015 se ubicó en 18.1%.

La estimación del Índice de Desarrollo Humano (IDH) según el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas en México, con información nacional disponible al 2012 ubicó al país con un IDH de 0.746, mientras que para el estado de Hidalgo mostró un Desarrollo Humano de 0.723.

El nivel de Desarrollo Humano de Hidalgo se calcula mediante los logros de la entidad, en salud (0.829), educación (0.602) e ingreso (0.757), alcanzados en relación con los parámetros observados a nivel internacional. El resultado global para el Estado es un Índice de Desarrollo Humano, que es comparable con el nivel de desarrollo de países como Armenia e Islas Fidji.

Como podrá advertirse, los desafíos de la política de población, no sólo han cambiado de magnitud sino también de naturaleza; sus retos ya no se concentran tanto en el crecimiento cuantitativo de la población, sino en la manera en que tenemos que coordinarnos para enfrentar las transformaciones que experimenta, como el cambio de estructura por edad, migración interna e internacional, distribución de la población en el territorio, tanto en zonas rurales como en las urbanas, especialmente en las tres Zonas Metropolitanas (Pachuca, Tulancingo y Tula) de la entidad.

Fuente: El Visto Bueno

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