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El “silencioso” avance de los homicidios dolosos en 2016

Ciudad de México, 24 Enero

 

Apenas caía el sol y los cadáveres comenzaron a aparecer en distintos puntos del este de Tijuana. Eran las siete de la tarde del viernes 9 de diciembre cuando los vecinos de la colonia La Esperanza reportaron que un muerto fue abandonado a unos metros del Paseo de la Reforma.

“Aquí vinieron a dejarlo, pero ya venía muerto”, atestiguó Joselyn Carrillo, residente de la zona. Según el reporte policial, la víctima tenía el rostro casi destrozado y la ropa ensangrentada, evidencia clara de que había sido torturado hasta morir.

Joselyn asegura estarse acostumbrando a escenas violentas como esta, porque durante el último año han sido asesinados muchos de los “tiradores”, o narcomenudistas, de su colonia.

A diferencia de anteriores reacomodos en Tijuana, o de las actuales disputas entre cárteles en otras ciudades del país, la pugna entre bandas no ha trastornado la dinámica social y económica de la ciudad.

Al mismo tiempo que los sicarios del CJNG efectuaban su “limpia” beligerante en las colonias del este de Tijuana, cientos de turistas y locales se paseaban despreocupados por las calles de la Zona Centro. Comían y bebían en sus bares y restaurantes, visitaban galerías o bailaban en clubes nocturnos. No obstante, este año, 804 homicidios fueron contabilizados, superando ya a los 688 asesinatos registrados en 2010, considerado el año más sangriento en las últimas dos décadas.

La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes subió en el estado, al pasar de 24 en 2015 a 33 en 2016, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

Pero Baja California no es el único estado que vivió una oleada de homicidios que no han acaparado las portadas de los periódicos de manera constante. El año pasado fue el más violento del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto: en total durante 2016 se registraron 22 mil 932 víctimas, cifra que supera las 18 mil 673 víctimas de 2015, es decir, un crecimiento del 22%.

En 49 meses (cuatro años un mes) de gobierno de Enrique Peña Nieto en México se han registrado 76 mil 984 homicidios dolosos. Los asesinatos contabilizados en 2016 representan 62 crímenes diarios, es decir, un homicidio doloso cada 23 minutos.

El estado de México (2 mil 256) y Guerrero (2 mil 213) fueron las entidades que registraron el mayor número de asesinatos en 2016, conjuntamente concentran el 20% del total de homicidios a nivel nacional.

Zacatecas es uno de los estados en los que la violencia creció de manera alarmante, ya que en el 2015 se registraron 289 homicidios dolosos y en 2016 la cifra llegó a 560, es decir, un alza del 94%.

Otras de las entidades con el mayor aumento de homicidios dolosos fue Baja California, al pasar de 906 asesinatos en 2015 a mil 257 en 2016, es decir, un repunte del 39%; y en Chihuahua pasó de mil 151 a mil 470 en un año, un crecimiento del 28%.

 

“Violencia menos escandalosa”

Aunque las cifras de violencia han estado abiertas a ser consultadas, han existido algunos factores que han contribuido a que este año la percepción de la violencia sea menos “escandalosa” y por ello menos mediática, aseguró Eduardo Guerrero, especialista en temas de seguridad.

Uno de ellos es que las bandas delictivas se han fracturado y ahora están conformadas por un menor número de personas.

“Cuando se dan confrontaciones entre las bandas los saldos de muertos no son como antes, que a veces había enfrentamientos con 30 o 40 muertos, ahora son cifras de cinco o de ocho en promedio”.

A ello se suma, explicó, que muchos de estos episodios de violencia ocurren en zonas rurales, generalmente muy alejadas de las grandes ciudades, hecho que ayuda a que los medios de comunicación hagan una “cobertura deficiente”, pese a que hubo un repunte en la violencia en el segundo semestre del año.

En ese sentido, el analista en temas de seguridad Alejandro Hope explicó que en país hay tres factores que explican este fenómeno: la fragmentación dentro de las bandas criminales, una expansión geográfica y una diversificación en los ingresos (robo y ordena de gasolina, etcétera), nuevos negocios criminales que activan la violencia.

 

El nuevo reacomodo

Desde mediados de abril de 2015, células del Cártel Jalisco Nueva Generación comenzaron a operar en Tijuana, de acuerdo con los reportes de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública de Baja California. Estos grupos se aliaron con los operadores restantes del menguado Cártel de los Arellano Félix, para arrebatar al Cártel de Sinaloa el control del territorio.

Ajenos a los actos de violencia desorbitada que los caracterizan, los miembros del CJNG han emprendido una afronta sangrienta, pero sigilosa, que les ha permitido volar debajo del radar de las autoridades pese al alto número de homicidios.

En Tijuana las células del CJNG no hacen bloqueos o ataques orquestados en distintos puntos de la ciudad  o cualquier otro despliegue de violencia que llame la atención, sus mensajes son transmitidos a través de mantas colgadas en puentes o adheridas a los cuerpos que abandonan en la vía pública.

Los sicarios han cambiado sus métodos para asesinar: raras veces matan en lugares concurridos y atacan solamente a sus objetivos, reduciendo el número de víctimas colaterales. Ya no usan ametralladoras, usan pistolas, cuchillos o estrangulan.

La forma en cómo asesinan es un indicador de que los adversarios se conocen y se traicionan, asegura en entrevista para La Silla Rota el secretario de Seguridad Pública de Baja California, Daniel de la Rosa Anaya.

En 23 estados,  la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes subió en 2016, incluso en entidades que no eran tradicionalmente violentas como Oaxaca, Puebla y Guanajuato.

Michoacán, estado que acaparó la atención nacional por la violencia generada con la presencia del grupo delincuencial Los Caballeros Templarios en 2013 y 2014, apenas ha sido mencionado en medios de comunicación o discursos políticos, a pesar de que su tasa de homicidios y número total también subió el año que cerró.

Según datos del Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública, hasta el año pasado registró mil 477 homicidios dolosos, es decir 90% más que en 2015 con 777 asesinatos registrados.

Colima, un estado tradicionalmente tranquilo, es ahora la entidad con tasa de homicidios más alta con 82  por cada 100 mil habitantes, un aumento de 257% en relación con el año anterior. Asimismo, en 2015 se contabilizaron 167 homicidios dolosos y en el 2016 el número llegó a 607, esto es un crecimiento del 300%. A pesar de lo que ocurre, el estado no ha sido foco de atención de autoridades para establecer algún operativo o estrategia que incluya un plan federal de atención.

El repunte de la violencia ocurrió en el segundo semestre del año y sobre todo en estados en los que ocurrió alternancia de poder, señala Eduardo Guerrero, donde “los grupos se sienten amenazados y empiezan a generar violencia para negociar con los que están alternando el poder”.

Tal es el caso de estados como Chihuahua, Tamaulipas, Veracruz y  Quintana Roo o en municipios como Tijuana donde hubo cambio de presidente municipal, debido a que muchas veces se genera esta violencia como medida de presión y negociación con las autoridades.

“Fue un año muy violento, el registro que yo tengo es de 49% de homicidios vinculados con el crimen organizado y la tasa de crecimiento de homicidio doloso a nivel nacional pasó de 25% en 2015 a 50% en 2016”.

Otra de las variables a considerar es la violencia que no proviene del crimen organizado, apunta Alejandro Hope,  y explica que también una gran cantidad de asesinatos no forman parte de la “violencia estratégica”, es decir, son crímenes cometidos por personas que no pertenecen a un grupo criminal. Señala como ejemplo los linchamientos, conflictos personales o pugnas comunitarias que reflejan un incremento del uso de violencia en el país.

 

Manzanillo, la joya de la corona

Una familia de cuatro miembros es asesinada, entre ellos un niño de 10 años de edad; una pareja de enamorados a las puertas de su hogar son baleados, ambos mueren; un grupo de estudiantes de la Universidad Multitécnica Profesional son acribillados, pierde la vida uno de ellos y tres más resultan lesionados de gravedad.

Todos ellos, y muchos más, forman parte de las bajas tras el aumento de la violencia  que se vive en Colima y que han emprendido tres organizaciones criminales: el Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación y lo que queda de los Caballeros Templarios para tener el control del  estado, pero especialmente de Manzanillo, según los reportes de las autoridades.

El puerto de Manzanillo es considerado por las autoridades como la “joya de la corona” para los cárteles no sólo  porque es una de las puertas más importantes para mercancías provenientes de Asia y Sudamérica destinadas a Estados Unidos, sino  también porque es un punto estratégico en la ruta utilizada por grupos delictivos para el trasiego de drogas y dinero.

A la ola de violencia que se concentraba principalmente en Manzanillo,  se sumó el 12 de octubre de 2015 el intento de asesinato del ex gobernador Fernando Moreno Peña, atacado por dos sicarios y el asesinato en la ciudad de Colima del sobrino del ex- mandatario, Samuel Rodríguez Moreno, en enero de 2016.

Por ello, el Congreso del Estado, a través del Coordinador de la Comisión de Gobierno Interna de Gobierno y Acuerdos Parlamentarios, Nicolás Contreras Cortés, solicitó apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional, ante la incapacidad de las autoridades estatales para poder controlar la violencia y reconociendo su propia ineficacia para labores de seguridad pública.

 

Oaxaca sale de los estados más seguros

Juchitán de Zaragoza, la cuarta ciudad más poblada de Oaxaca, famosa por ser ciudad  tranquila, con  gente amable y fiestera, ahora vive la disputa de la plaza de dos presuntas bandas locales , la de la  familia Terán Regalado, así como la invasión de otras de Veracruz.
“Hasta hace cuatro años era impensable ver tanto asesinato. La situación no era así en Juchitán, hoy la violencia es crítica”, dice la presidenta municipal, Gloria Sánchez.

Al cierre del año, Oaxaca se ubica en el lugar 11 en delitos de alto impacto como son los homicidios, según muestra en su reporte Semáforo Delictivo y las cifras muestran un alza de más del 11% en delitos como homicidios dolosos de 2011 a la fecha.

De 2015 al año pasado, los homicidios en el estado pasaron de 752 en todo el año a mil 13 víctimas en 2016, de acuerdo con SNSP.

Las regiones que concentraron el mayor número de asesinatos son la Cuenca del Papaloapan, Costa, Istmo de Tehuantepec y Mixteca.

Sin embargo,  la percepción de inseguridad entre la ciudadanía oaxaqueña decreció, según lo demuestra la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe).

 

Michoacán, la violencia que ya no indigna

Como una pandemia silenciosa, Michoacán cerró el 2016 con cinco municipios en la lista nacional de los 50 más violentos del país.
Ante estas cifras, José Martín Godoy Castro, procurador de Justicia de Michoacán, reconoció por primera vez de forma pública la presencia de cinco grupos que se disputan las diversas regiones del estado, algunos son considerados cárteles como Los Caballeros Templarios, y el Jalisco Nueva Generación; pero pequeñas bandas que pretenden controlar el mercado de droga y extorsiones también entran a la pugna como  Los H3, La Nueva Familia y Los Viagras.

Pese a estas declaraciones no existe una política adecuada de combate al crimen, prueba de ello es que la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) documentó en los 12 meses del 2016 un total de 930 quejas contra la Procuraduría General de Justicia y la Secretaría de Seguridad Pública estatal (SSP) por ineficiencia en el seguimiento de las denuncias.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) ha identificado las decapitaciones y descuartizamientos de cuerpos como los principales métodos de amedrentamiento entre los cárteles, comúnmente en municipios de la Tierra Caliente y el Occidente michoacano.
No obstante, uno de los problemas más preocupantes de esta violencia exacerbada es que ésta se ha normalizado, señala, Lorena Cortés Villaseñor, presidenta de la asociación civil Comunidad Segura.
“Cada vez como sociedad nos indignamos menos, es muy lamentable para el individuo y como sociedad. ¿Qué les estamos presentando a los niños?”.

“Hay un importante incremento de homicidios por razones que aún no comprendemos del todo, las causas de disputas se han multiplicado… la violencia puede alimentarse a sí misma, por cadenas de venganza, y cuando suben homicidios la probabilidad de atender las investigaciones decrece”, menciona Hope.

Para Eduardo Guerrero, la violencia va a continuar en los próximos años aunque probablemente llegue a un tope. “Creemos que va a seguir habiendo violencia como aumentó este año, pero sobre todo porque se trata de grupos pequeños, pero no veo un panorama de aumento de manera desmedida”.

“No se ve un esfuerzo a nivel nacional, una estrategia; esta que hubo de los 50 municipios no se ha detallado ni precisado en qué consiste y con el problema de gasto es difícil que se eche a andar una estrategia ambiciosa”, advierte.

INFORMACIÓN DE LA SILLA ROTA

Fuente: El Visto Bueno

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