Home / noticias / “Banderas y Harapos”, un pasado sandinista

“Banderas y Harapos”, un pasado sandinista

La periodista argentina-nicaragüense Gabriela Selser, en su primer libro “Banderas y Harapos”, narra las vivencias de los turbulentos años 80 y 90 en Nicaragua, donde se gestó la primera revolución armada triunfante del continente americano.

Cuando aterrizó en Nicaragua, Selser era muy jovencita, apenas contaba con 18 años, y eran los primeros meses de la recién nacida Revolución Popular Sandinista.

Con una mochila al hombro y un mundo de sueños, Gabriel Selser se internó en las montañas del norte para llevar la luz de las primeras letras a las comunidades campesinas.

“Cuando decidí partir a Nicaragua mi padre, Gregorio Selser, principal biógrafo del General Augusto C. Sandino, se opuso y me emplazó para que le diera una razón para irme y le dije: ‘tú hiciste la teoría, yo quiero hacer la práctica’ y partí hacía mi proyecto de vida”, detalló.

“Banderas y Harapos” es “un libro para honrar al pasado. Un homenaje para reivindicar al pasado. Mucha gente ante la derrota del sandinismo, en las elecciones de febrero de 1990, dice ‘no valió de nada lo que viví’, el libro dice que sí valió la pena”, expresó Selser en entrevista con Notimex.

La periodista y novel escritora cuenta que no fue fácil la tarea de escribir un “libro vivo”, ya que las historias reseñadas fueron vividas por ella en su totalidad, las personas, algunas que aún viven y otras que han fallecido, fueron entrevistadas durante su ardua labor de alfabetizadora y corresponsal de guerra.

“Lo más importante es que muchas de la personas que entrevisté forman parte del libro, no hablo de cosas que no he vivido, el libro plasma todo lo que viví. Es como una catarsis colectiva, un libro vivo”, asegura con cierta nostalgia.

Al referirse a su participación en la Cruzada Nacional de Alfabetización, del 23 de marzo al 23 de agosto de 1980, y que es una de las partes medulares de su libro, puntualiza: “Fue una experiencia maravillosa, me fui a una montaña, a una comarca en Waslala, como a 300 kilómetros de Managua”.

Era una comunidad rural muy pobre llamada San José de las Casquitas, con casas de adobe y madera y rodeadas de cerros y montañas, el objetivo alfabetizar a familias campesinas, las que al final se convirtieron en los padres adoptivos de los brigadistas, que bajo la consigna de “Puño en alto, libro abierto” se desplegaron por todo el país.

“Fue una experiencia viva, aprendimos a caminar en la montaña, a moler maíz, a cortar leña con hacha, a andar a caballo, a vivir como viven los campesinos, a sentir lo que sienten”. La Cruzada permitió bajar el nivel de analfabetismo en Nicaragua de 53 por ciento al 12 por ciento.

Después de retornar de la Cruzada, Gabriela, hija del destacado periodista argentino Gregorio Selser, quien trasladó a su familia a México tras el golpe militar de 1976 en su país, estudia periodismo en Nicaragua y a la par se convierte en corresponsal de guerra. Eran los años difíciles de la revolución sandinista.

En 1980, al ascenso de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos, se recrudece el accionar de ese país para derrotar la naciente revolución en Centroamérica. Washington arma y organiza a un ejército contrarrevolucionario (“la contra”) de casi 40 mil hombres.

“Se recrudece la guerra en Nicaragua. Comencé a cubrir la guerra desde 1982. Primero como reportera de la Agencia Nueva Nicaragua y posteriormente trabajé en el diario Barricada, órgano oficial del gobierno sandinista”.

En sus avatares como reportera de guerra, Gabriela admite que en ocasiones estuvo cerca de la muerte y que tenía “mucho miedo, todo el tiempo sentí miedo, pero había que soportar y seguir adelante, ni siquiera demostrarlo, como mujer tenía que sortear más barreras que los hombres”, expresó.

En esos tiempos los corresponsales de guerra, como el caso de Gabriela, trabajaban en los frentes en uniforme militar y fusil al hombro. “Teníamos que ir uniformados y armados, no teníamos formación militar, pero ir de civil era poner en peligro a las tropas”.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) perdió el poder en las elecciones del 25 de febrero de 1990 ante la opositora Violeta Chamorro. El sandinismo se sintió abatido y derrotado.

“La revolución se acabó, dos generaciones completas, una que derrocó a Anastasio Somoza (en 1979) y otra, la más joven que participaba en el proyecto revolucionario, se enfilaron como a un repliegue moral”, rememora Selser.

Agrega: “Dijimos ‘aquí se terminó todo, se acabó un proyecto de vida’, como que todo mundo puso una lápida a los recuerdos de esos años, nadie volvió a hablar de la revolución”.

Sin embargo, advierte Gabriela, “a la vuelta de los años a finales de los 90 comencé a tener sueños y pesadillas, como episodios de guerra que había vivido, en un principios no podía identificar esas imágenes, me comenzaron a atormentar, ya no podía dormir”.

“En el año 2000, hace 16 años, comencé a escribir y recordé lo que siempre me decía mi padre ‘tienes que escribir un libro’”.

Escribió el libro y le pidió al prestigiado novelista nicaragüense Sergio Ramírez que lo prologara.

“Banderas y Harapos” será presentado el próximo 28 de noviembre en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, sesión en la que participará, además de la autora, Sergio Ramírez y el embajador de México en Nicaragua, Miguel Díaz Reynoso.

 

Pulso Político On Line/ Notimex/ Foto:  Internet

1

Vea tambien

Pumas inicia el torneo con victoria gracias a golazo de Castillo

Ciudad de México, 23 de Julio   En el minuto 30, Nicolás Castillo había tocado tres …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *